Cómo se estudian los ganchos de otros sin copiarlos
Un gancho ajeno está apoyado en cosas que no se ven en el anuncio. Cómo desarmarlo para entender un mercado, qué no prueba que alguien esté anunciando, y por qué lo que salga de ahí tiene que pasar por lo que vos sabés hacer.
Cargamos ofertas a mano, de a una. Anotar el nombre y el precio lleva un minuto. Lo que lleva tiempo es mirar el anuncio completo y entender qué está haciendo la primera línea.
Esa primera línea es el gancho. Tiene un trabajo chico y difícil: frenar el pulgar. No vende ni explica la oferta. Gana un poco más de atención y después se verá.
Lo que pasa casi siempre, cuando alguien encuentra un gancho que le gusta, es que lo anota tal cual y lo pega arriba de su propio anuncio. Ahí se rompe.
La frase es la parte que menos importa
Un gancho que camina en un anuncio ajeno está apoyado en cosas que no se ven desde afuera: a quién le está hablando, qué público tiene cargado esa cuenta, qué le prometieron antes a esa persona, cuántas versiones tiraron hasta quedarse con esa. Te llevás la frase y dejás atrás todo lo que la sostenía.
El caso que más veces vimos repetirse es este. Un anuncio arranca respondiendo una objeción en vez de presentar el producto, algo del estilo "no hace falta que sepas diseñar". Suena bien, suena filoso, y alguien lo copia para vender un curso de otro rubro donde el problema de la gente nunca fue saber o no saber diseñar. El gancho no engancha nada, porque estaba contestando una pregunta que el público nuevo jamás se hizo.
Preguntas para hacerle a un gancho antes de decidir nada
Cuando una estructura se nos repite mucho en la carga, la desarmamos con una ficha corta. Nada sofisticado. Nos sirvió para no engañarnos solos.
- ¿A quién supone del otro lado? Todo gancho da por sentado algo sobre quien lo lee: que ya intentó y no le salió, que desconfía de cualquiera que venda esto. Ponele nombre a ese supuesto.
- ¿Qué objeción saca del medio? Casi siempre es una sola. Si te parece que son varias, mirá de nuevo.
- ¿En qué momento del problema agarra a la persona? No le hablás igual a alguien que todavía no sabe que tiene un problema que a alguien que ya probó tres cosas y ninguna le sirvió.
- ¿Qué promete y qué evita prometer? Lo que un anuncio elige no decir suele estar más trabajado que lo que dice.
- ¿Se sostiene sin la imagen? Copialo en texto plano. Si se cae, el trabajo estaba en el creativo y la frase te sirve poco.
Cinco respuestas escritas te dejan algo con lo que pensar. La frase sola te deja una frase.
Que esté anunciando no prueba que esté vendiendo
Esta es la inferencia que más veces vimos hacer y la que más caro se paga. Ver un anuncio corriendo prueba una cosa: alguien está gastando plata en mostrarlo. Nada más.
Si lo ves quince días seguidos, sabés que siguió gastando quince días. Puede ser que le esté cerrando el número, puede ser que tenga espalda para aguantar una racha mala, y también pasa que alguien mide mal y no se entera durante meses. Desde afuera no hay forma de distinguir esos casos. Cualquiera que te diga que mirando una biblioteca de anuncios se sabe quién factura está adivinando.
Lo que sí te dice la repetición es dónde hay gente gastando en anuncios y cuánta competencia tenés parada en ese ángulo. Cuando ves la misma estructura de gancho en cuentas distintas, sabés que a varias personas les pareció que valía la pena probar por ahí. Que les haya funcionado es otra cosa, y esa parte no la vas a poder ver.
Verificalo vos, en la fuente
La Biblioteca de Anuncios de Meta es pública y está en facebook.com/ads/library. Antes de armar cualquier cosa sobre un gancho que viste resumido en algún lado —incluido acá—, buscá la cuenta y abrí los anuncios activos. Mirá las fechas de alta y contá cuántas variantes tiene corriendo al mismo tiempo. Un resumen siempre pierde algo, y lo que pierde suele ser justo el detalle que te hacía falta.
Nosotros cargamos a mano lo que vamos viendo, y en espiad eso significa que en cualquier momento hay una parte del catálogo desactualizada: un anuncio que se dio de baja ayer puede seguir figurando hasta que alguien lo revise. Por eso el paso de ir a la fuente no lo saltea nadie, tampoco nosotros.
De lo ajeno a lo propio
Mirar sirve para entender un mercado. Para saber qué le duele a la gente que compra en ese rubro, con qué palabras lo dice, qué le vendieron antes y le quedó gusto a poco. El molde ajeno no te sirve ni aunque te lo regalaran: está cortado para otra oferta y para otra gente.
Lo que salga de esa lectura tiene que pasar por lo que vos sabés hacer. Si entendiste que en tu rubro la objeción que pesa es el tiempo, escribí tu gancho sobre el tiempo, con tu experiencia adentro y con un ejemplo tuyo. Un gancho que no podés defender si alguien te escribe y te pregunta es un problema esperando fecha.
Hay una prueba casera para esto. Leé tu primera línea en voz alta e imaginate que la persona contesta "¿ah sí? contame". Si tenés con qué seguir, va. Si te quedaste sin nada, escribiste una frase linda de otro.
La parte legal no es un detalle
Todo lo que toque marca, textos, imágenes, nombres o contratos se consulta con un abogado antes de publicar. No damos consejo legal y no vamos a trazar una línea de "hasta acá podés tomar", porque esa línea depende de tu país, de tu rubro, de cómo esté registrado lo que estás mirando y de un montón de cosas que un abogado pregunta y nosotros ni sabemos preguntar.
Lo que sí podemos decirte es cómo hacer que esa consulta rinda. Llevá capturas de lo que viste, tu borrador al lado y una pregunta concreta. Con el material ordenado adelante, una consulta corta avanza mucho más que una charla abierta sobre si esto se puede o no.
Una cosa más, para que la lectura te sirva dentro de un mes
Cuando desarmes un gancho, escribí en una línea qué creés que está haciendo y por qué pensás que lo eligieron. Fechalo y guardalo. Volvé a esa cuenta a las tres semanas y fijate si el anuncio sigue, si lo cambiaron, si aparecieron variantes nuevas.
Muchas veces te vas a haber equivocado, y ese es el ejercicio. Vas juntando una intuición propia sobre un mercado puntual, que es bastante más útil que un archivo de frases ajenas que no sabés por qué funcionaron ni si funcionaron.