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Las partes que se repiten en la landing de un producto digital

7 min

Miramos landings todos los días para cargar el catálogo. Estas son las piezas que aparecen casi siempre, para qué parece estar cada una, y por qué que se repitan no dice nada sobre si funcionan.

Esta nota nombra a ImpulTienda, con la que espiad tiene un acuerdo comercial. Lo decimos porque corresponde: no es una recomendación desinteresada. No cobramos por mencionarlas en esta nota, no opinamos sobre si es mejor que otra, y conviene que compares por tu cuenta antes de contratar nada.

Cargar una oferta al catálogo lleva más tiempo del que parece. Ves el anuncio, hacés clic, y caés en la landing. Ahí empieza la parte lenta: leer todo, entender qué se vende, en qué formato, a cuánto si es que figura. Entre Micaela, Julián y yo hacemos eso todos los días, y después de un tiempo las páginas empiezan a parecerse entre ellas.

No porque exista una fórmula. Pasa que hay un puñado de preguntas que se hace cualquiera que llega frío desde un anuncio, y la mayoría de las páginas están ordenadas para contestarlas una atrás de la otra. Abajo va lo que vemos repetirse y para qué parece estar cada pedazo, con una aclaración de entrada: que algo aparezca en casi todas las landings de un rubro no quiere decir que funcione. Puede querer decir que se copiaron entre ellos.

Arriba de todo, qué es y para quién

Casi siempre hay una frase grande y abajo otra más chica que la explica. La grande dice qué resuelve; la de abajo aclara el cómo o el para quién. Cuando la de arriba es vaga —algo tipo "transformá tu negocio"— la de abajo termina haciendo todo el trabajo: "curso de seis semanas para peluquerías que quieren cobrar la seña por adelantado".

La diferencia que más salta entre dos landings del mismo rubro suele estar ahí, en cuán específico es ese par de frases. El diseño, en cambio, se parece bastante de una a otra.

Arriba también aparece muchas veces un video corto, o un botón que te baja directo al precio, o las dos cosas juntas. Algunas páginas ponen el precio en la primera pantalla y otras lo esconden hasta el final. Las dos decisiones conviven en el mismo rubro, en la misma semana, así que desde afuera no hay forma de saber a quién le rinde cuál.

Quién vende

Después del encabezado viene, casi siempre, un bloque de presentación: foto, nombre, dos párrafos de por qué esta persona sabe de lo que habla.

Cambia bastante según lo que se venda. En formación y mentorías ese bloque es largo y está temprano, porque lo que se compra es en buena medida el criterio de alguien. En plantillas, software y packs de recursos suele ser un renglón perdido abajo, o directamente no está: al que busca plantillas de Notion le importa poco quién las armó, quiere ver las plantillas.

Cuando no aparece ni una persona ni una empresa con nombre, eso también es información. No sobre si es confiable —eso no lo sabemos ni lo podemos saber desde una página— sino sobre a quién le vas a escribir si algo sale mal.

Qué te llevás

Es la parte más larga de casi todas las páginas y la que más se parece de una a otra. Módulos o secciones enumeradas, con lo que hay adentro de cada una. Duración, si es video. Cantidad de archivos, si son archivos. Formato de entrega. Si el acceso vence o queda. Si las actualizaciones vienen incluidas. Si hay comunidad o llamadas en vivo.

Acá suelen meterse también los "bonus", cosas que se suman a lo principal. Mirando muchos casos seguidos, lo que aparece como bonus es casi siempre material que ya existía y se reacomodó para la ocasión. Conviene leerlo como parte del paquete.

Lo que rara vez está claro es qué pasa justo después de pagar: cómo llega el acceso, en qué plataforma, qué hacés si el mail no aparece. Cuando eso está escrito, suele estar escondido en las preguntas del final.

El precio, y cómo se cobra

Bloque aparte, con caja, botón y bastante seguido una comparación contra un precio de lista tachado. También es común el desglose en cuotas y una segunda moneda para el que compra de afuera.

Lo que no se ve desde la landing pero es parte de la misma decisión es el checkout: adónde te lleva el botón, cuántos pasos tiene, qué medios de pago acepta, si después de pagar aparece otra oferta. Si estás armando lo tuyo, esa parte la resuelve la plataforma que uses para vender. ImpulTienda (impultienda.ar) es una de las que hay para productos digitales, con checkout, upsells y cobros por Mercado Pago, Stripe, PayPal o Whop. Hay varias opciones dando vueltas; antes de casarte con ninguna, comparalas vos por comisiones, medios de pago y cómo se maneja la entrega.

Lo que está para bajar el miedo

Garantía de devolución con una cantidad de días. Política de reembolso escrita. Un mail o un formulario de contacto. Datos de quién factura. Términos y condiciones linkeados al pie.

Buena parte de eso está porque lo piden las plataformas de cobro, y otra parte porque lo exige la ley del lugar donde se vende. Nosotros no damos consejo legal y no estamos en condiciones de decirte qué te corresponde: si vas a vender, eso lo mirás con un abogado, que además te va a decir qué tenés que tener publicado según dónde estés y a quién le vendas.

Testimonios, capturas y lo que una captura no prueba

Casi todas las landings tienen una sección de gente contando que le fue bien. Texto con foto, a veces video, y en los rubros de negocios, capturas de paneles con números.

Como lector, esa sección es la que menos te sirve para decidir. Una captura de pantalla no se puede verificar desde afuera, y un testimonio en video no te dice cuánta gente compró lo mismo y no dijo nada. Nosotros no recomendamos a nadie ni validamos resultados de nadie: cuando cargamos una oferta anotamos lo que la página dice, no si es cierto.

Sirve para el otro lado también, por si estás mirando lo que hacen otros en tu rubro. Que alguien esté anunciando fuerte no prueba que esté vendiendo. Lo único que prueba un anuncio activo es que hay alguien pagando para mostrarlo. Cuánto le entra, cuánto le devuelven, si le cierra la cuenta: nada de eso se ve desde la vereda de enfrente.

Las preguntas del final

Terminan casi siempre con un bloque de preguntas frecuentes. "¿Sirve si soy principiante?", "¿Cuánto tiempo me lleva?", "¿Hasta cuándo tengo acceso?", "¿Puedo pagar desde otro país?". Es el lugar donde por fin aparecen las condiciones concretas: plazos, requisitos, qué pasa si pedís la devolución.

Si vas apurado, muchas veces rinde leer esa parte primero y el encabezado después. El encabezado te dice qué te quieren vender; las preguntas del final te dicen qué estarías comprando.

Para qué sirve mirar landings ajenas

Para entender un mercado. Qué se está ofreciendo, en qué formato, en qué rango de precio, con cuánto detalle, qué cosas se explican y cuáles se dan por sabidas. Eso se ve mejor mirando muchas páginas del mismo rubro que mirando una sola con mucha atención.

En espiad juntamos esas páginas a mano, una por una, así que en cualquier momento hay una parte del catálogo desactualizada; la landing original sigue siendo la fuente y conviene abrirla igual. La Biblioteca de Anuncios de Meta (https://www.facebook.com/ads/library/) te deja llegar al anuncio y desde ahí al link, que es lo más cerca de la fuente que vas a estar sin gastar un peso.

Lo que no rinde es sacar un molde. Copiar la estructura de otro te deja con una página que contesta preguntas que tu comprador no se está haciendo. Al revés funciona mejor: armás algo propio con lo que ya sabés hacer, y recién ahí la página sale sola, porque tenés algo concreto para describir. Y cualquier cosa que toque marca, nombre, textos, imágenes o contratos se consulta con un abogado antes de publicar. No hay una línea general que te podamos dar, porque depende de dónde estés parado y de qué estés por publicar.

La próxima vez que caigas en una de estas páginas desde un anuncio, probá leerla al revés: primero los términos y las preguntas frecuentes, después el precio, y al final el encabezado. Se nota rápido cuánto de la página es información y cuánto es entusiasmo. Y con lo tuyo la pregunta que queda es cuáles de todas esas preguntas se hace de verdad el que te va a comprar, y si tu página se las contesta en algún lado.

Esto es información, no asesoramiento. Lo que leés acá es material de investigación de mercado. No constituye asesoramiento comercial, financiero, legal ni publicitario, y no reemplaza tu propio análisis.

De dónde salen los datos. Las cifras sobre anuncios —cuántos están activos, hace cuántos días corren, en qué mercados— son observaciones hechas a mano sobre fuentes públicas, principalmente la Biblioteca de Anuncios de Meta, en la fecha que indica cada nota. No son datos de facturación, no están auditados, y quien los publica no tiene acceso a las ventas de nadie.

Pueden estar desactualizados. Todo esto cambia solo: un anuncio se baja, un precio sube, una oferta desaparece. No garantizamos que la información siga siendo exacta ni vigente al momento en que la leas. Verificá siempre en la fuente antes de decidir algo.

Que algo se anuncie mucho no quiere decir que sea rentable. Una inversión publicitaria sostenida es una señal de que alguien la sostiene, nada más. No sabemos si gana plata, ni cuánta, ni si vos la ganarías haciendo lo mismo. Nada de lo que leas acá asegura ningún resultado.